Terrible la foto que publica la edición en papel de El País. Una vez más
una imagen vale más que mil palabras.
Terrible el contraste entre la pretendida dignidad que otorgan uniformes y
medallas frente a las muletas, el cuerpo torpe y la mirada sufridamente
perdida del Monarca.
Terrible el comentario destacado al margen de la página: ” Se puso
nervioso al darse cuenta de que no le estaba saliendo bien, dice
Zarzuela”. Incluso los subordinados, los plebeyos, tratan al monarca igual
que un niño se enfrenta a colorear un dibujo con el objetivo de no salirse
de las rayas.
Terrible siendo cualquiera… más terrible siendo el Rey.
Terrible, por realista, la coincidencia entre la situación del
representante del Estado y el propio Estado, España. Torpes, perdidos,
tutelados,… Fiel reflejo de la situación en la que se encuentra nuestro
país.
Y por ser terrible, era el día su cumpleaños. Sólo los insensatos y los
cínicos se atreverían a felicitarle.
Hoy imputan a su hija por todo eso que está tan de moda en estos tiempos.
Por choriza, como diría un plebeyo. La nobleza traspasa la plebe a la
velocidad de la luz en su búsqueda de la chusma. De lo más alto a lo más
bajo. De los palacios a las alcantarillas, sin pasar por las aceras.
Terrible este país.

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