lunes, 25 de agosto de 2014

El tipo por la culata (II)




Después de unos años abriendo telediarios, ocupando primeras páginas de periódicos y siendo jaleada como la jueza azote de los socialistas (el rojerío dicen en los foros, resucitando la imaginería propia de la época franquista), la Sra. Alaya decide enviar parte del caso de los Ere´s al Tribunal Supremo por la condición de aforados de Chaves y Griñán. En todo este lapso de tiempo, los dos líderes andaluces han sido el centro de la diana de los simpatizantes del PP como ejemplo perfecto de la corrupta política andaluza y contrapunto de las vergüenzas de Génova, a la vez que eran defendidos por la mayoría de sus afines políticos por representar a dos mártires perseguidos por una jueza imparcial al servicio de oscuros intereses.


El motivo de la imputación de los dos líderes socialistas se basa en que, aunque parece que no se llevaron nada de la caja, propusieron al Parlamento andaluz la aprobación de una serie de normas jurídicas que permitieron a los gestores de las subvenciones públicas adoptar medidas de favor a determinadas personas y colectivos. Se trataba de favorecer a los amiguetes, creando una red clientelar que recompensaba adecuadamente a los que ellos sabían que cortaban el bacalao.


Parece que la cuestión tiene pocos visos de prosperar en vía judicial. Destacados miembros del mundo jurídico se han unido al criterio del Fiscal que dice, entre otras cuestiones, que para que haya imputación debe citarse el delito penal del que se acusa y que en este supuesto se hace una acusación general, sin concretar, en base al más que probable conocimiento que debían tener Chaves y Griñán sobre las prácticas corruptas de sus subordinados. Y que además esas regulaciones favorecían los chanchullos porque con ellas se eliminaron o suavizaron los sistemas de control que hubieran dificultado las intenciones de los mangantes.


No quiero ni pensar las consecuencias que este criterio, de ser avalado por el Supremo y sentar jurisprudencia, puede tener en la clase política de este país. Muchos tenemos certeza – y otros muchos se irán adhiriendo a este club – sobre el cuento de que la clase política es en general inmaculadamente decente y que sólo un porcentaje muy pequeño participa en actividades corruptas. Al día de hoy existe una impresión bastante generalizada sobre, por ejemplo, el conocimiento de los líderes catalanes de las prácticas corruptas en la administración autonómica. No es posible que durante 30 años se haya institucionalizado una tasa del 3% sin que el común de los políticos conociese o hubiese oído hablar del tema. Y entonces ¿habría que imputar a los consejeros catalanes de Hacienda?. Por esa regla de tres, habría que imputar también a los gobiernos que han aprobado las leyes del suelo que han permitido, entre otras cuestiones, la corrupción en el sector del urbanismo. O a los que aprobaron las preferentes, o las leyes de contratación del Estado, o las normas sobre financiación de los partidos, o las de las subvenciones destinadas a la formación de parados y trabajadores,…


La sra. Alaya confunde, con intención maliciosa en mi modesta opinión, las responsabilidades políticas con las penales. No se puede hacer una acusación penal ad hominem sobre todos los responsables de la legislación urbanística por mucho que los ayuntamientos hayan estado plagados de concejales y constructores que se lo han llevado crudo al amparo de esa legislación. Conozco en profundidad el tema de la formación de trabajadores y puedo afirmar sin temor que era de general conocimiento los chanchullos y desmanes que se hacían con estos fondos públicos. Al albur del pueril concepto de consenso político que hemos establecido en este país  - y que nos ha llevado al hundimiento, entre otros, del sistema financiero y de la formación de los trabajadores sobre la base de que sindicatos y empresarios estaban de acuerdo con las medidas porque eran parte fundamental del problema – se han cometido desmanes estructurales con el reparto del dinero destinado a la formación. ¿Debemos meter en la cárcel a todos los que aprobaron leyes y planes sobre la formación, o sólo a los que se han lucrado ilícitamente con ellos?. Porque si hacemos una acusación del tipo Alaya el número de delincuentes obligaría a destinar todo el presupuesto de licitación pública y las sucesivas ofertas de empleo público a la construcción de cárceles y la contratación de funcionarios de prisiones.


Flaco favor se hace a la búsqueda de la decencia porque cuando el Tribunal Supremo deje en agua de borrajas la imputación a Chaves y Griñán, los socialistas sacarán pecho, harán tabla rasa y dirán que todo el tema de los Ere´s era un invento de una jueza que se prestó a intereses políticos. Y al mezclar el grano y la paja, sin diferenciar entre chorizos e  incompetentes, se está propiciando que al final todo quede en grano, cuando hay una clara responsabilidad penal por parte de unos y una evidente responsabilidad política por parte de otros. Pero los anteojos y el cortoplacismo tiene estos inconvenientes: que ante la premura de poner en el estrado incluso a los incompetentes, se acabe bajando del mismo a todo hijo de vecino y que los que deberían haber desaparecido del mapa político sean elevados a los altares políticos como compensación al papel de mártir que han tenido que soportar.

Y luego está la complacencia de los votantes de este país con los corruptos, que es harina de otro costal y que daría para muchas entradas. Pero que en vía judicial se intenten subsanar los problemas que acarrean unos votantes demasiado fieles es mezclar churras con merinas y favorecer que el tiro salga por la culata. Al tiempo… 

viernes, 22 de agosto de 2014

El tiro por la culata ( I )




La primera evidencia es lo negro que deben ver el futuro próximo algunos dirigentes del PP para amenazar con la ocurrencia veraniega de aprobar una reforma electoral que afectaría sólo a la elección de alcaldes. No es necesario entrar en sus justificaciones porque, sabiendo de la lealtad y el aborregamiento propios de su electorado, cualquier intento de análisis intelectual de sus propuestas es un ejercicio cansino: hagan lo que hagan, la mayoría de sus simpatizantes aplaudirán a sus dirigentes sólo por el hecho de que son de los suyos.

Pero esta ocurrencia para las municipales se les puede volver en contra. Arriola quizá todavía no ha valorado que, a costa de beneficiar a unos cuantos que temen perder su alcaldía o que lamentan que tras ganar elección tras elección son otros los que gobiernan en coalición, a lo peor consiguen en términos globales el contrario de los efectos deseados.

Si finalmente se aprobara no entraría en vigor, tras su trámite parlamentario, hasta un par de meses antes de las elecciones, en el mejor de los casos. Es fácil imaginar el ambiente electoral en una campaña salpicada por la acusación política de un intento de pucherazo por parte del PP. Podrían conseguir lo que siempre ha temido el PP: que se creen coaliciones preelectorales progresistas abarcando todo el arco ideológico de izquierda. Ni en la peor de las pesadillas soñarían los alcaldables del PP con que el triunfo del otro bando se debiera a la misma estrategia que ha utilizado históricamente la derecha. Porque el éxito electoral del PP se basa, salvo algún intento anecdótico y coyuntural, en aglutinar todo el voto conservador.

Además, una campaña calentada por semejante cacicada, propiciaría una movilización del voto de izquierdas y todos sabemos por experiencia demoscópica que el triunfo de la derecha es inversamente proporcional a la participación electoral.

Y, por último, una medida semejante propiciaría – como ya han reconocido algunos dirigentes del PP – que muchos ayuntamientos del País Vasco pasasen a manos de Bildu. Una estupenda oportunidad para que el resto de partidos les reprochara día tras día su hipocresía al predicar su cacareada firmeza en las políticas antiterroristas a la vez que con su firma, y sólo con su firma, se aprueban medidas que refuerzan a los amigos de los terroristas – según su propia terminología -.

El PP podría fomentar un escenario en el que, por ejemplo, la izquierda presentara sólo una candidatura en beneficio de una alcaldía progresista, en el que los votantes de la izquierda fueran motivados a la participación masiva ante el temor de una victoria clara del PP y en el que, para colmo de los despropósitos, muchos ayuntamientos del País Vasco pasasen a manos de los “terroristas” gracias a sus medidas.

¿Y qué hará Mariano?. Pues como siempre, mareará la perdiz, atenderá o no a las presiones de alcaldes importantes del PP y, finalmente, tomará la medida que más favorezca a sus intereses personales. En definitiva, lo más probable es que no haga nada y después contentará a los díscolos con alguna compensación personal. El escenario de Mariano son los elecciones generales del 2015 y si algún alcalde importante se enfada con él siempre tiene la posibilidad de prometer una Secretaría de Estado o una Dirección General.

lunes, 18 de agosto de 2014

3 de Podemos

No soy votante de Podemos. Respeto sus estrategias y creo necesaria su fortaleza como motivador hacia posiciones claramente progresistas, pero tiene las altas dosis de demagogia y de romanticismo embelesador propias de un partido inmaculado al que todavía no se le puede reprochar nada sobre su acción de gobierno. Cuando obtengan alcaldías, concejalías y sean un partido potente en algunas autonomías – como sucederá con total probabilidad en las próximas elecciones – tendremos más elementos para valorar qué tanto por ciento de sus promesas eran simples cantos de sirena.

Pero, entre tanto, hay tres cosas de lo que dicen - o lo que provocan - que me gustan mucho, me encantan:

     1.- Que el referente en su modelo educativo sean los países nórdicos. Pablo Iglesias habló concretamente de Finlandia. En nuestro país la inmensa mayoría aboga por un modelo educativo consensuado entre las principales fuerzas políticas que termine con los turnos en las sucesivas – e ineficaces – leyes orgánicas aprobadas por los dos grandes partidos. Pero en España va a resultar extremadamente difícil aprobar un modelo en el que confluyan el interés general con, entre otros, los intereses elitistas de una clase social que quiere una educación a la carta pero financiada por el Estado, los intereses de una Iglesia que la utiliza como medio de financiación y de adoctrinamiento, los intereses de alguna autonomía más preocupada en que sus autóctonos conozcan la versión de “su” historia y “su” idiosincrasia que en la adquisición de valores, principios y conocimientos básicos. Que Podemos ponga el ojo en la Europa culta y avanzada del Norte me parece estupendo.

     2.- Que pretendan formar un sindicato independiente para construir un nuevo modelo sindical porque al actual le pasa lo mismo que al sistema político. Es indudable que unas organizaciones que nacieron y se potenciaron sobre la base de la defensa de los intereses de los trabajadores han degenerado, - al menos en los llamados sindicatos mayoritarios - , en grupos de interés que han aprovechado el poder que les otorga la representación de unas siglas, básicamente CCOO y UGT, para mangonear, trapichear y robar. Algún día tendrá que valorarse en su justa medida el papel de algunos aparatos sindicales en la responsabilidad de la crisis en la que estamos sumidos. Son cómplices, entre otras cuestiones, en el fiasco de las cajas de ahorro, en el robo de los fondos para la formación de trabajadores y el saqueo de las prestaciones destinadas a ERE´s. Así que la posibilidad del nacimiento de un sindicato decente, en el que ser un impresentable no sea el mejor aval para escalar posiciones y que entienda que el consenso y la paz social no pasa por poner el capazo debajo de cualquier mesa, me parece otra idea estupenda.

3.- Es conmovedor ver a Rosa Díez, nada más y nada menos que a Dña Rosa, quejarse de la demagogia de Podemos y de que ése haya sido el único motivo que justifique la pérdida de votos de su rosa formación a favor de Podemos. Ella, ni más ni menos que Ella, acusando a otros de ser demagogos. Y el PP, ladrando día sí y día también, que Podemos utiliza el dolor y la desesperanza de la gente para ganar votos. Exactamente igual que hicieron ellos en la infame campaña electoral que les llevó a la mayoría absoluta prometiendo todo tipo de bonanzas sin rastro de recorte alguno. Eso también me encanta: que los extremos terminen coincidiendo y que los impostores conozcan el sabor de su propia medicina.   

jueves, 7 de agosto de 2014

Dioses, banderas y balones



En pleno siglo XXI, año 2014, en la era del conocimiento, de la investigación y del desarrollo, una parte demasiado importante de la sociedad se sigue moviendo exclusivamente por estereotipos sentimentales y lugares comunes, en los que la inteligencia, el racionalismo y razonamiento lógico tienen escasa cabida. El grado de manipulación de los poderes públicos y mediáticos produce tales efectos que, en aras de un sentimiento convenientemente maquillado, se arrastran inmensas multitudes que legitiman las aberraciones más sorprendentes.

Todavía resuenan en algunos corazones nostálgicos la monserga sobre “los enemigos de la Patria están al acecho” cuando se pretendía movilizar a las masas frente a los críticos con el régimen franquista. El dictador que este país tuvo que soportar, con su voz afeminada y su gesto amanerado, exaltaba desde la Plaza de Oriente a sus partidarios con ese tipo de soflamas para evitar cualquier debate sobre su legitimidad. Y aún hoy tenemos que ver a un señor, por ejemplo, con escaso coeficiente intelectual (a la vista de su forma de expresarse) que defiende la reposición de una cruz franquista al lado de la iglesia de Pozuelo (Madrid) con el argumento de que es historia de España. Con ese mismo razonamiento, a esa lumbrera que lo más inteligente que ha hecho en su vida es tomar cervezas cantando el carasol, le colgaba del balcón de su casa la bandera de República. Porque es historia, tontolaba.

Buena les va a caer a Bardem y Pe por haber osado criticar los bombardeos de Gaza estando a sueldo de Hollywood. La industria del cine está dominada por el lobby judío y eso hace, entre otras cuestiones, que después de casi 80 años se sigan realizando superproducciones sobre el martirio judío por los nazis y todavía no hayamos visto ni una sola sobre los sufrimientos de los palestinos a manos de Israel. Y el papá de Angelina Jolie, un tal Jon Voight, pone a esta pareja y a los osados firmantes del manifiesto a caer de un burro, señalando su puerta de salida de la industria cinematográfica, con el manido argumento del antisemitismo y el sionismo. Dos conceptos hábilmente manipulados por el mundo hebreo, que no dicen ni explican absolutamente nada, que igual sirven para un judío que para un palestino, pero que cala en el corazón de los occidentales. Y sobre todo que permite salirse por la tangente sin dar ningún tipo de explicación sobre la masacre y lento exterminio del pueblo palestino.

Cada día el tema de los Pujol tiene peor pinta. Parece que lo de la herencia no declarada era una nueva mentira para desviar hacia el campo de lo legal el origen ilegal y corrupto del elevado patrimonio familiar. Pero percibo nula autocrítica en esta sociedad que miró descaradamente hacia otra parte cuando el tema del 3% era vox populi y cuando el Sr. Pujol gritaba sobre su decencia y moral desde el balcón de la Generalitat para poner contra las cuerdas a sus críticos. Nuevamente un balcón y una plaza, un señor – casualmente también bajito – manipulando a las masas y un montón de banderas, en este caso con más franjas, ondeando al aire que evitaban cualquier análisis pausado y racional de la cuestión.

También podríamos hablar de religiones o de fútbol. El caso es no hacer análisis racionales de las cuestiones sino ondear banderas con las manos, darle patadas a un balón o doblar las rodillas para rezar. Actitudes todas ellas muy respetables e incluso saludables pero que confunden a la población porque, salvo que se demuestre lo contrario, pasar pensar está la cabeza y no las manos, los pies ni las rodillas. Confusión que llega a convertirse en incompatibilidad exponencial porque a mayor impacto de banderas, dioses y balones menor influencia de la inteligencia. 
 
En esta sociedad del conocimiento – termino como empiezo – estamos demasiado acostumbrados a tomar decisiones con esas y otras partes del cuerpo, que nos impiden, entre otras cuestiones, hacernos responsables de los sátrapas que hemos aupado o apoyado en el poder.                              

martes, 5 de agosto de 2014

La geopolítica de los muertos



Me gustaría que algunos de los partidarios del actual Estado de Israel hicieran una valoración pública sobre los acontecimientos ocurridos en Gaza en las últimas semanas.


Me gustaría que los que identifican la raza judía con modernidad, inteligencia, ciencia y trabajo llegaran a darnos una sola justificación racional que explicara el comportamiento de los actuales dirigentes de Israel.


Me gustaría que alguno de esos pretendidos ciudadanos avanzados que defienden al Estado de Israel frente a los retrasados árabes palestinos nos explicara qué tipo de modernidad ve al observar los bombardeos de Gaza.


En fin, me gustaría que alguno de ellos diera un paso adelante y clamara a los cuatro vientos, en voz alta y con la cara descubierta, los argumentos que justifican bombardear a una población civil indiscriminadamente, provocando miles de muertos y heridos, sin distinguir entre hombres, mujeres o niños.


Y además, me gustaría que todo el odio que están generando en una población que no tiene ni presente ni futuro no nos estalle una vez más en forma de atentados. Supongo que serán perfectamente conscientes que con estas acciones están generando un mundo más inseguro; saben perfectamente que estas masacres indiscriminadas provocan que muchos hombres y mujeres sobrepasen la línea de la violencia para cargar contra Israel y los occidentales que les apoyan. Y los judíos saben que un mundo árabe con más terroristas y más atentados les otorga más legitimidad en el indecente orden mundial. 

Son conscientes de que en estas semanas ha nacido un número importante de terroristas que en estos momentos estarán soñando con vengarse de los muertos de su familia colocando bombas en trenes o en aviones. Y, sin manifestarlo abiertamente, muchos judíos están esperando que se genere esa inseguridad mundial para justificar su existencia y su estrategia militar.

Pues nada, que sigan así mientras muchos lamentemos que en el diseño del orden mundial tengan demasiada influencia seres humanos que se mueven en la lógica de que la violencia y la represión son las mejores herramientas para estar más seguros. Recuerdo, ahora que ha creado una escuela de liderazgo político, al ínclito Aznar que justificaba la invasión de Iraq diciendo “haremos un mundo más seguro”. ¡ Qué visión !.