jueves, 23 de diciembre de 2010

Crisis, what crisis?

-

- ¿A usted cómo le gustaría vivir?
- Como vivo ahora, pero pudiendo.

Explica muy bien cómo hemos llegado a la situación económica que tenemos.

sábado, 18 de diciembre de 2010

El error de Zapatero


La situación en las encuestas del PSOE y su más que previsible descalabro electoral en las próximas convocatorias, de no surgir alguna cuestión que por su trascendencia produzca un vuelco, no se puede achacar exclusivamente a la situación económica y sus consecuencias en el mercado laboral y la economía de las familias. Tremendos fallos, algunos casi infantiles, ha cometido y comete este Gobierno y su presidente para llevar a su partido a la situación actual. Y lo más preocupante no son los errores en sí porque como dice el refrán de ellos se aprende; el problema fundamental es la falta de visión estratégica del presidente y de sus asesores en la distribución de roles y el reparto de responsabilidades. Se trata de una cuestión de comunicación social que, parece mentira, está siendo gestionada por Zapatero con la más absoluta de las ignorancias.

Me explico. Zapatero asume el papel de malo en la anterior legislatura porque entiende que su liderazgo será más fuerte si personalmente, ante los medios de comunicación, es la única cara del ejecutivo. Con una situación económica boyante se hace rodear de ministros mediocres que tienen claro el papel protagonista, único protagonista, del presidente. Los leales son mantenidos; los rebeldes y críticos son cesados.

La crisis cambia radicalmente el escenario. Con demasiada frecuencia es necesario salir a la palestra para comunicar malas noticias y para anunciar medidas impopulares. La oposición se hace fuerte en la crisis y Zapatero queda excesivamente expuesto. Él tiene que responder, poniendo su imagen, ante el paro, la crisis, el recorte de derechos, las amenazas de los mercados,…

Percibe que la crisis no puede ser gestionada con floreros y nombra primeros espadas como ministros, incluso gente defenestrada dentro del aparato, con la finalidad de afrontar la compleja situación con personas más preparadas, con más carisma y experiencia desde el punto de vista político. Aparecen los rubalcabas, pepiños, jaureguis,… Pero comete un nuevo y grave error: el protagonista, el actor principal de la nueva obra de teatro a la que se debe enfrentar es el ministro de Trabajo (reforma laboral, desempleo, edad de jubilación,…) y pone a su frente a un sindicalista con la intención de aplacar la furia de los agentes sociales ante los pasados y previsibles recortes sociales. Pero, o las conversaciones previas al nombramiento no han sido claras o las ambiciones le han abocado a asumir el cargo a cualquier precio, el caso es que parece que Gómez no tiene demasiado clara la necesidad imperiosa de esos recortes y menos la de poner su bigote delante de las cámaras. Esquiva los medios para evitar tener que poner su cara ante la supresión de los 426 euros y la subida de la edad de jubilación y ahí tenemos un nuevo error de Zapatero, error mayúsculo: anunciar que la edad de jubilación se elevará hasta los 67 años. Con todos los matices que quiera, pero se elevará.

¡No hombre, no!, Zapatero!. Esto lo tiene que decir un Secretario de Estado o como mucho un Ministro. El presidente tiene que dar la imagen simpática y amigable del gobierno. Los malos tienen que ser otros. Me sorprende que algo tan elemental como el poli bueno y el poli malo no sea aplicado por Zapatero. González empezó a caer cuando su malo, Guerra, desapareció de la escena; Aznar aprendió que le era más rentable rescatar a su malo, Cascos. ¡Parece mentira!.

No sé quien lleva las riendas de comunicación de Moncloa. Pero desde luego como todos quieran ser los buenos y Zapatero siga, por ignorancia o por vanidad, siendo el malo, la hecatombe del PSOE va a tener magnitudes bíblicas.

sábado, 4 de diciembre de 2010

El reloj



Un cuerpo perfecto y elegante. Los dos participábamos de la escena, ella como actriz y yo como espectador, con un público entregado a otras cosas, con el océano por escenario y la playa por patio de butacas. Entre la maraña de gente, mesas, sillas, sombrillas y vendedores, allí estaba ella sin parar de moverse de un lado para otro, sabiéndose observada y siendo consciente de sus argumentos para ser centro de muchos ojos. Así, entre cerveza fría, camarones fritos, bossa nova y sol tropical, pasaba tranquilamente la mañana en Itapuá.

Obnubilado por el ambiente y entregados todos mis sentidos a otros menesteres, no me percaté hasta el atardecer de la desaparición del pantalón corto que habitualmente uso para ir a la playa. Pensaba quién podría haber sido el ladrón, intentado reconstruir la escena, mirando la silla de plástico en la que todavía descansaba una pequeña mochila y la sudadera mojada con la que me suelo bañar para que el sol del ecuador no abrase mi piel. Y así, sin mi pantalón, en el que había dejado un reloj de marca, regresaba en el bus urbano hasta el centro de la ciudad con el sol retirándose por detrás de Salvador. No ha sido mucha la pérdida, a pesar del valor sentimental de su último regalo. Llegué a la conclusión, tras varias recreaciones mentales, que el autor había sido ese vendedor de frutos secos que, acercándose en su ofrecimiento, alcanzó a cogerlo ante la imposibilidad de tomar la mochila atada a la silla.

Por la noche, dando cuenta de una moqueca y de varias cervezas, esquivando los chicos que venden todo tipo de baratijas o demuestran sus habilidades a cambio de unos reales, intentando disfrutar de la actuación en directo del J&K, observo un niño desaliñado y descalzo que ofrece entre las mesas algo que lleva en la mano y que muestra con cierta precaución. Cuando llega a mi mesa y entreabre la mano para mostrarme la mercancía, descubro mi peluco. ¡Qué miseria de dinero pide cuando, sin contar el valor sentimental, cuesta más de 200 euros!. Aún así le digo que es muy caro e iniciamos el regateo. Mientras observo con detenimiento el reloj y voy poniendo pegas para conseguir ganar tiempo, pienso la forma de gestionar su recuperación y la del pantalón, éste exclusivamente por su valor sentimental. En un minuto he planificado mi actuación, la he chequeado y he valorado los posibles contraataques del ladronzuelo. Le pido permiso para hacerle una foto que, por inocencia y vanidad, acepta encantado; le muestro lo bien que ha salido, ríe orgulloso ante la visión de su imagen y seguidamente, guardándome el reloj, le digo en castellano primitivo que el reloj me lo ha robado, que quiero mis pantalones y que si no aparecen en media hora, le enseño su fotografía a la policía, señalando el vehículo que vigila el inicio de la calle peatonal donde está el J&K. Se pone nervioso, no sabe qué hacer, duda entre salir corriendo y exigir la devolución del reloj. Levanta la voz pidiendo su reloj robado y se mueve a mi alrededor buscando su mercancía. La gente deja de mirar la actuación musical y se centra en mi mesa, sin acertar a saber lo que ocurre. Entonces hago intención de acercarme a la policía y el niño, posiblemente recordando algún anterior episodio, me dice que me guarde el reloj. ¿Y el pantalón?. No sabe nada. Hago otra vez intención de ir al coche y después de un monólogo en portugués que no entiendo pero que versaba, por su gestos y ademanes, sobre la mala suerte, me pide una hora. Le doy garantías con rotundidad de que si en ese plazo de tiempo no está aquí, con el pantalón, la foto será mostrada a los picoletos.

En menos de una hora aparece el pantalón. Sucio, lo que confirma que el vendedor sospechoso ha sido el ladrón – su talla era similar a la mía - . El chico pide que elimine su foto, lo que hago en su presencia mostrándole la operación. Me hace un gesto de conformidad con su pulgar hacia arriba y seguidamente me pide dinero. ¡Son incorregibles!. Como soy consciente de que los turistas no somos personas sino euros con patas, mientras meto el pantalón en la mochila, saco un billete de 5 reais y se lo entrego. Obrigado, y vuelve a hacer el gesto con el pulgar, mientras se va calle abajo en busca de otra aventura.

La bossa nova sigue sonando, la gente escucha y se mueve a su ritmo, la cerveza corre,… el Pelouriño vuelve a su noche. Faltan 10 minutos para las 8 de la tarde.

Noviembre 2010.

viernes, 26 de noviembre de 2010

La justificación de la censura y... otra más.


Después de dos semanas desaparecido del mundo, sin Internet, sin móvil, sin periódicos, regreso a la realidad con numerosas noticias, con la previsibilidad de su mayoría negativa. Entre ellas me intereso por el rescate irlandés que para algunos es el presagio de lo que en un futuro próximo le ocurrirá a España. El Gobierno lo niega y la oposición que sí pero no: no parece por los datos pero de un Gobierno mentiroso qué podemos esperar, se desea que no sea así pero quizá sea más un deseo que una realidad. En fin, más de lo mismo.

Intento aclararme – y de paso, superar el cambio horario – leyendo un periódico salmón, de esos en los que escriben gentes con muchos títulos y pocas luces, que antes, salvo honrosas y marginales excepciones, no acertaban en las previsiones pero sabían justificar lo que había pasado; ahora, no sabemos si acertarán en el futuro pero, desde luego, en su mayoría ya no saben ni analizar lo que está pasando y porqué ha ocurrido. Y descubro un señor muy conocido en estos círculos que viene a decir: los tres países con mayores problemas financieros están gobernados por partidos de izquierda. La solución, por tanto, gobiernos liberales o de derechas. Y se queda tan ancho. Insisto: tendrá muchos títulos y másteres pero tonto (o manipulador) es un rato largo.

Tengo la osadía de ver Intereconomía para conocer algún dato que avale las tesis de Don Mariano y, sorpresa, aparece “Bienvenido Mister Marsall”, justamente en la célebre escena del balcón del Ayuntamiento en el que Pepe Isbert predica aquello de os debo una explicación y os la voy a dar. La monda. ¡Qué cortos mentales debían ser aquellos censores que dejaron pasar tan directa crítica, sin ninguna sutileza, a la España de postguerra y al régimen que la dirigía! ¡Buscando alguna teta o escote campesino dejaron de lado la feroz visión de esa España profunda, analfabeta, pobre y beata en la que tan cómodos se encontraban los poderes fácticos de aquella etapa! Y recuerdo que incluso estos analfabetos mentales franquistas justificaban su impresentable tarea diciendo que en muchos casos mejoraba el guión. En los primeros años de la democracia, estos tipos – pensando que todos eran tan lelos como ellos- justificaban su oficio con el argumento de que mejoraban los guiones de películas, los folios de novelas, las escenas de teatro,.. ¡Qué poca vergüenza!.

Y así, hilando las dos circunstancias de la censura y de la crisis actual, veo que algunos tienen justificación para todo lo suyo, incluso para lo injustificable. El actual gobierno irlandés tiene nada de progresista o socialista, pero aunque lo fuese, los descalabros actuales son fruto de políticas ultraliberales que pusieron sobre la realidad aquella fórmula de que el mejor control era el que no existía. Ese es el origen de la crisis y no otro. Y los países mencionados (Grecia, Irlanda y España) eran gobernados por partidos de derechas y liberales, los dos primeros, y por el PSOE español que abundó en la política económica del anterior Gobierno: ladrillo y liberalismo. En Grecia echaron a su Partido Popular por la ruina a la que les había llevado, ganando las elecciones los socialistas, mientras que en Irlanda el descalabro fue fruto de una deriva ultraliberal que dibujó un país atractivo para todo tipo de multinacionales y, tras el fiasco, un nuevo partido liberal se hizo con el Gobierno.

Y esta es la pura realidad. Que algunos economistas con pedigrí ahora pretendan hacernos ver que la situación actual es fruto de una gestión progresista es una desfachatez sin límites, de una vergüenza supina. Así que Sr. Hódar y similares, váyanse al cuerno con sus teorías y sus soflamas manipuladoras. Claro que como habrá tontos que les compren el chiste, ahí queda por si las moscas. Y además los socialistas, que son rojos, se comen a los niños y van vestidos como el demonio.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Monedas y modelos


No debería sorprendernos la simpatía que muestra Rajoy con las reformas que ha aprobado el Gobierno británico para afrontar las consecuencias de la crisis. Fórmulas de derechas que, en buena coherencia, son las que gustan a D. Mariano. Si alguien pretendía encontrar en el silencio del jefe de la oposición el más mínimo resquicio de brillantez, se le podía acusar cariñosamente de iluso. Las fórmulas que aplica siempre, en todo tiempo y lugar, la derecha frente a las adversidades presupuestarias son menor gasto público para reducir el déficit (a costa de las políticas sociales), bajadas de impuestos (a costa de reducir el gasto social) y apoyo a las empresas (menor imposición y mayor subvención). El problema es que las cuentas no salen y, cuando se pregunta por dónde meterá la tijera, se elude la contestación ante el temor de ser sincero: reducir el gasto en prestaciones y políticas sociales, en la educación pública, en la sanidad pública, en el sueldo o número de funcionarios,… Es mucho más elegante, haciendo gala del eterno complejo de inferioridad hispánico, alabar las reformas aplicadas por los ingleses, esos ricos y desarrollados ciudadanos del Norte.

Una de las medidas que siempre propone el PP, coherente con su ideología, es apoyar y favorecer a los que crean empleo, a los empresarios. Aquí aparecerán las mismas fórmulas de siempre, las que proponen una parte importante de nuestro empresariado, y que se reducen a contención salarial y facilidades para el despido. Salvo honrosas excepciones, hasta ahí les llega la imaginación. En esto sí nos diferenciamos de los partidos liberales y organizaciones empresariales europeas que hace mucho tiempo han descubierto el valor del esfuerzo personal, la motivación y el reconocimiento laboral como factores de éxito empresarial. Aquí las orejeras no les llevan más allá del libre despido y los sueldos bajos.

En estricta justicia, los empresarios crean puestos de trabajo pero también los destruyen. Los cuatro millones largos de desempleados también han sido despedidos de empresas, con excepción de aquellos que están parados en busca de su primer empleo. Sería interesante, y además un signo de responsabilidad, que se asuman la cara y cruz de la moneda cuando se tanza al aire. Pedir ayudas con el argumento de que somos los responsables de crear empleos, llevaría aparejada la exigencia de responsabilidades cuando aumenta el número de despedidos.

Porque buena parte de esta responsabilidad la tienen. Los empleos se destruyen por la escasa competitividad de nuestras empresas y ésta no puede achacarse a ningún gobierno, ni el actual ni los anteriores. Las empresas españoles entran en crisis porque no venden, entran en números rojos y deben despedir o reducir sus plantillas. Y aquí entra en juego el Sr. Díaz Ferrán, el todavía presidente de la patronal y al cual le debemos muchas perlas de nuestra actualidad, además de sonrojantes actuaciones en algunas quiebras de sus empresas. Pero este señor fue votado por los empresarios y apoyado hasta límites insospechados por una élite empresarial que, asustada por las consecuencias de un gobierno progresista hermanado descaradamente con los sindicatos de clase, pensaba que un hooligan duro y poco presentable, aunque fuese un pésimo gestor, pararía los pies a los progres que ahora marcarían los derroteros de España. Y sin empacho ni vergüenza apoyaron a un tipo que decía lindezas como su fórmula para salir de la crisis: que los trabajadores trabajen más y cobren menos, a la vez que cerraba sin escrúpulos sus empresas y dejaba tirada en la calle a todas sus plantillas. Así, cual patrón y obreros de principios del siglo pasado.

Los líderes representan modelos, para bien o para mal. El Sr. Díaz Ferrán, apoyado y votado – insisto – por los empresarios, representaba lo más casposo y cutre de los responsables de crear empleo. Gestores sin talento ni ideas, con nula empatía, que ven a los trabajadores como esos obreros que deben trabajar para que ellos sigan ganando dinero y manteniendo su ritmo de vida y que cuando las cosas se tuercen no tienen empacho en dejarlos tirados como colillas. Esa es su fórmula: despido libre y bajos salarios.

Esperemos que con las nuevas elecciones y con la tranquilidad que da el que este troglodita haya optado por no presentarse aflore un nuevo modelo de empresario, responsable socialmente, que haga autocrítica y que vea con nitidez las dos caras que tiene toda moneda. Y si el gobierno de turno acierta en su consideración, mejor para todos.

jueves, 28 de octubre de 2010

La España asimétrica


Puigcercós, dirigente e ideólogo de Ezquerra Republicana de Catalunya, defendió ayer el concepto de la España asimétrica. Toda cita tiene problemas de fidelidad pero vino a decir algo así como que Cataluña, País Vasco y, hasta cierto punto, Galicia tuvieron aprobados sus estatutos autonómicos y esa circunstancia obligaría al Estado a defender una consideración especial y desigual para estas Comunidades. Argumentaba que el centralismo, para diluir el peligro de estos territorios con marcado carácter diferente, optó por dar “café para todos” y creó el Estado de las Autonomías. Por tanto, según esta filosofía, el resto de las Comunidades están para diluir el peligro de la existencia de tres estados que, por sus peculiaridades – puso el ejemplo de la lengua – podrían constituirse en un peligro para el Estado.

El problema de muchos políticos que se mueven en una zona acotada del territorio es que cuando hablan fuera de su espacio natural, físico o personal, no son capaces de modular o adaptar sus discursos y, en consecuencia, suelen soltar con toda naturalidad opiniones que chirrían. Sospecho que este mensaje de la España asimétrica encantará en determinados foros y seguro que entusiasma en los espacios donde se mueve el Sr. Puigcercós, pero plantear estas cuestiones en otros lugares, sin matizaciones ni aclaraciones, suena a pedantería, con un punto de chulería. ¿Son más los catalanes, vascos o gallegos que los andaluces, canarios o aragoneses?. Tomar una característica – o varias, me da lo mismo – específica de un territorio y argumentar que su trato debe ser privilegiado, me parece un despropósito pretencioso. ¿Podría valorarse estar separado físicamente del espacio geográfico fundamental y por tanto las islas, Canarias y Baleares, Ceuta y Melilla deben tener una consideración política privilegiada?. ¿Podría atenuarse el hecho diferencial catalán aduciendo que históricamente han formado parte de la Corona de Aragón?.

La estrategia de ERC es coherente con sus valores. Pero este tipo de manifestaciones lo que generan son mayores odios hacia lo catalán y que muchos otros territorios los perciban como egoístas, ególatras y altaneros. Pero tampoco creo que sea un problema de discurso político. Más bien lo plantearía como un problema de miopía político-territorial. Quizá por ese motivo, escasísimos políticos que han forjado su carrera en el ámbito autonómico o municipal han tenido éxito al asumir responsabilidades estatales. Puede haber alguna rara excepción, ninguna que consensuadamente se reconozca como exitosa; muchas pueden ser de dudosa o partidista opinión pero los fracasos sonados son muchos: Lucas, Valdecasas, Matas, Bono, Montilla, Clos, Corbacho,… Y es que a demasiados les viene grande tantos kilómetros cuadrados y tanta diversidad, máxime cuando pretenden gestionar un espacio tan diverso con la miopía del que considera que lo mayor es simplemente como lo pequeño pero más grande. Y así nos va.

martes, 26 de octubre de 2010

Los Artigas junto al franquismo sociológico


Ver mapa más grande
Platicando con una amiga uruguaya, periodista y antropóloga ella, me comenta la importancia y consideración de los aragoneses en su tierra natal. “Ustedes no lo saben, pero allá los españoles que llegaron no fueron extremeños sino personajes de aquí, de Aragón”. Y me comenta la existencia de los Artigas, de la Puebla de Albortón, un pueblo pequeño ubicado en los eriales del Campo del Belchite.

La historia de Juan Artigas, poblador de Montevideo y abuelo de José Gervasio Artigas, primer presidente de Uruguay y considerado allí como el padre de la patria, puede consultarse en cualquier biblioteca, física o virtual. Pero me ha interesado mucho más su visión personal, la de una emigrante sobradamente preparada que llega a la patria chica de un prócer de su país y que descubre, para su asombro, que casi nadie conoce nada de los Artigas aragoneses.

Después de la charla, el Google Maps me pone a vista de satélite en la Puebla de Albortón. Acerco la imagen y lo que era un punto grueso en medio de una pantalla lisa con unas pocas líneas que dibujan las carreteras y caminos, va tomando la forma del perímetro de la población. Acerco más y empiezo a ver las diversas líneas paralelas que se van cruzando, formando las calles; aún más, y descubro el contorno del plano urbanístico y los nombres de algunas calles. General Franco, Requeté Aragonés, Vaticano II, … y también General Artigas.

Así, para que después del abucheo a Zapatero y sus ministros el día de las Fuerzas Armadas, en presencia de los Reyes, se diga que los gritones no representaban a nadie y que el franquismo sociológico supone una ínfima parte de la sociedad. Este hecho se constata dando una vuelta por pueblos de nuestra España donde demasiadas placas todavía rezan los impresentables nombres que acabo de mencionar, con exclusión expresa del Sr. Artigas.

Por cierto, que con Alicia hemos hablado también de la depuración y persecución de los mandatarios de las distintas dictaduras militares en Latinoamérica. Mientras allí esos tipejos son repudiados y incluso encarcelados, aquí todavía estamos debatiendo sobre si enterrar dignamente a los desaparecidos es legítimo legal o moralmente, sobre la conveniencia de retirar las estatuas de los dos burros - el de abajo y el arriba- de plazas y jardines, y sobre demás efectos de nuestra “bendita” transición. Aprendamos con humildad y veremos las lecciones que pueden dar a la madre Patria.

domingo, 17 de octubre de 2010

Piñera, el cobre y sus compromisos


Hasta ahora ha hecho lo fácil. Aprovechar, como hubiese hecho cualquier político, las excepcionales circunstancias para salir en todas las fotos y elevar así su popularidad. Pero ha quedado expuesto en demasía. Al albur del impacto mundial del rescate, de su repercusión en los medios de comunicación y, finalmente, del éxito total de la operación, Piñera ha prometido demasiadas cosas: no ocurrirán más accidentes de este tipo, modificaremos la legislación sobre minas para hacerlas más seguras, cerraremos todas las explotaciones inseguras,…

Ojalá lo consiga. Por su bien y por el bien de Chile. Con este show se ha manifestado claramente el desequilibrio social en el que se ha forjado el milagro chileno. Pero tengo mis dudas sobre la posibilidad de que un político multimillonario y de derechas se ponga claramente del lado de los desfavorecidos y tome las medidas radicales necesarias para terminar con esos males que la realidad ha puesto en la televisión y que él se ha comprometido a resolver.

Hay que recordar – y no es un tema menor – que el cobre terminó con la democracia y aupó hasta el poder a Pinochet. El anuncio de la nacionalización del cobre por Allende fue la gota final que provocó el derrocamiento del gobierno legítimo, colocando en la presidencia al dictador que defendería sus intereses. Incluso parece demostrado que el cobre y todo lo que le rodea (empresarios, multinacionales, intereses estratégicos,…) fue la principal fuente de financiación del golpe militar.

Así que Piñera no lo tiene nada fácil. Aprovechando la ola de indignación social que han levantado las condiciones laborales de los 33 mineros, y por extensión, el de la mayoría de las explotaciones chilenas, ha cerrado varios pozos que no cumplían las mínimas normas de seguridad. Populismo barato. Ya veremos lo que hace con los grandes empresarios mineros y con las multinacionales que tienen intereses en el sector. Y ya veremos hasta donde le dejan llegar en sus televisados compromisos sociales con el sector.

¡Quizá la mina de Copiapó sea su tumba política!.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Fachas




Una de las noticias destacadas de estos días en clave interna, frente al impacto mundial de los mineros chilenos. Éste no ha tenido la repercusión mediática que se esperaba porque, tras los primeros rescates, la monotonía de ver salir en una jaula por un agujero un minero tras otro ha hecho caer mucho el interés, y porque frente al morbo que prometía el asunto (personas rescatadas in extremis, medio muertas y descompuestas física y mentalmente) han aparecido mineros bien nutridos, en perfecto estado, sin aparentes problemas y, en algunos casos, hasta alegres y cachondos. Una pena para la gran masa que pide sangre, dolor y muerte.

La noticia interna ha sido el abucheo a Zapatero en el desfile de las Fuerzas Armadas. La mayoría lo achaca a reventadores y agitadores de extrema derecha, que no respetan ni al Gobierno legítimo, ni a la bandera ni a los muertos. Patriotas de boquilla que si tuvieran la devoción que dicen profesar por esos símbolos, deberían mantener el mínimo decoro ante su presencia. Yo, cada vez que veo esta gentuza, ahondo más en mi desapego personal y comprendo mejor a nacionalistas que no se sienten españoles. Ese es el problema de los patriotas, que se preocupan hipócritamente de unos símbolos, fundamentalmente la Patria y todo lo para ellos representa, olvidando a las personas de carne y hueso que viven ese territorio. Mucha España, mucha Patria, mucha Grande y Libre pero sin reparos para masacrar a la mitad de sus pobladores.

El debate sobre su ideología extrema me parece banal y carente de interés. Serán de extrema derecha, como podrán ser de Albacete, de padres morenos o de estatura mediana. Como que les guste la verdura, el fútbol, los dados y la cerveza fría. El problema, a mi juicio, no es lo que son sino lo que votan y a los que apoyan. Y por sus ademanes, sus gritos y por el lugar en que se produjeron los insultos –una conmemoración militar - con toda seguridad la inmensa mayoría votarán al Sr. Rajoy. Ese es el verdadero problema, que un partido que se presenta como demócrata y constitucional, acoja en su seno tanto facha. Por eso, el PP y, por extensión, este país tiene un grave problema; porque sus valores y sus mensajes no casan con sus hechos.

¿Porqué no han condenado claramente y sin ambages esos gritos? Porque no quieren perder ese yacimiento de votos. Votos fachas, votos franquistas, votos nazis y votos patrioteros. Sigo con mi matraca: ojalá los resultados de las próximas lecciones nos depare la creación de un partido facha donde se coloquen cómodamente toda esta cuadrilla y sus voceros, y los demócratas de derechas quieran y sepan distinguirse claramente. De una vez por todas, para poner las cartas encima de la mesa y decir a qué vamos a jugar.

domingo, 10 de octubre de 2010

Entrañable propuesta


¡No saben Pepiño y compañía el favor que le han hecho a Tomás Gómez con su obstinación en retirarlo de la vida política!. Han conseguido auparlo hasta la impensable, hasta hace bien poco, presidencia de la Comunidad de Madrid. Antes de este proceso, Tomás era un perfecto desconocido para la generalidad de votantes y un rival muy menor frente a Espe. Ahora, ahí lo tenemos, tocando el cielo con los dedos, elegante en la confrontación y elegantísimo en la victoria, rodeado de la aureola de todo ganador, con aires de simpático y don de gentes, haciendo propuestas de futuro y presentando iniciativas que antes no eran ni oídas.

Una de ellas, la de que los jóvenes madrileños tengan veranos gratis fuera de España para aprender inglés, me parece entrañablemente interesante. Me explico. Desde que hace ya muchos años decidí que la mejor forma de pasar unas vacaciones era agarrar un avión y ver el mundo, y que es mucho más interesante desde todos los puntos de vista viajar por propia cuenta, comprendí que muchos de los males sociales se superarían si la gente viajase más, si viese otras culturas, otras formas de ver la vida, de organizar la sociedad, de comunicarse, de rezar a dioses distintos, de superar cada día no como una aventura vivencial sino vital,… en definitiva de que hay muchos mundos distintos. Se rompen tópicos, se cuestionan dogmas, percibes los errores intencionados en que nos han hecho incurrir para manipularnos. Por eso siempre decía, medio en broma medio en serio, que si fuera ministro de educación obligaría a los estudiantes a pasar un mes fuera de España, a ser posible en un país de los llamados no desarrollados y , por supuesto, con una mochila a cuestas y una billete de ida y vuelta. Nada de agencias ni viajes organizados. Seguro que se superarían problemas como el racismo, la marginación, los ultranacionalismos, el catetismo. Sospecho que si damos un vistazo a nuestro alrededor estaremos de acuerdo en que el binomio paleto-que-no-ha-salido-de-su-pueblo va intrínsecamente unido a la intolerancia. Y se puede ser un perfecto paleto siendo cosmopolita urbanita.

Así que cuando leo la propuesta de Tomás no siento nada más que una entrañable satisfacción ligada a la posibilidad de que los presupuestos se destinen a cuestiones que me parecen innovadoras, interesantes y realmente prácticas. Eso sí que es apostar por el cambio de modelo productivo, preparando jóvenes, en idiomas, en visión del mundo y en valores sociales, y no regalar bombillas de bajo coste.

Si fuera madrileño tendría el voto claro. Quizá a Trini no la hubiese votado pero este tipo me cae bien, me parece elegantemente inteligente y además plantea formas de hacer y propuestas que resultan rompedoramente interesantes.

Por cierto, hablando de salir al extranjero. Franco, en todo su larguísimo mandato, no salió ni una sola vez al extranjero. Sospecho que se tratará de un record mundial. Casi 40 años sin pisar nada que no fuese su solar hispánico. Qué desgracia, ser considerado por el resto del mundo un apestado al que nadie quería acercarse. ¡Así nos fue! ¡Qué paleto!.

martes, 5 de octubre de 2010

La luz...


La luz no se lo piensa demasiado,... ¡a 300.00 Km. por segundo!. (Jorge)

lunes, 4 de octubre de 2010

¡Madrid me mata! (Zapatero)


¡Parece mentira que personas que han llegado tan lejos en su carrera política se metan en charcos tan gordos! ¡El barro hasta la barbilla, cuello incluido!. Al margen de ser más o menos inteligente, es imposible que una persona que ha llegado a ser Presidente del Gobierno no tenga dotes de oportunidad, de habilidad y de saber mover los hilos. Después de llegar hasta el pódium en una carrera política llena de dificultades – como cualquier otra – mete la pata en una cuestión tan simple, sin valorar los pros y los contras, lo que puedo ganar o puedo perder, sin disponer de un mínimo plan B, a no ser que ese plan sea Leire que, ufanándose por todos los canales en defender lo indefendible, a base de justificar fórmulas de experimentos fallidos, consiga convencer a alguien y, de paso, ganar alguna habilidad de comunicación.

Porque ¿qué posibilidades tenía Zapatero al dejarse arrastrar por el maquiavelismo de Pepe Blanco, cuya mayor virtud, además de poner firmes a los controladores laborales pagándoles una media de casi 50 millones anuales de las antiguas pesetas, – yo así también me cuadro – es acertar cuando corrige, como diría en tiempos de lucidez Don Manuel: corrigió con los recortes en infraestructuras, corrigió con el Ave a Santander,…y si hubiera podido hubiera rectificado en su intento de apartar a Tomás. Pero la maquinaria se aceleró sin frenos contra el muro y cuando se percataron de la velocidad y de las consecuencias, los dos "ideólogos", como conductores novatos a bordo de un Fórmula 1, se abrocharon los cinturones con la esperanza de que fuese blandito y el bólido lo derribase de un plumazo. Pero se estamparon de lleno, rompieron la máquina, comprobaron la dureza del hormigón en sus cuerpos y, con su anatomía llena de heridas y magulladuras, van por ahí diciendo que no ha sido nada. ¡Vaya hostión!.

Zapatero, a fuerza de rodearse de mediocridades a las que hace poco caso y de gobernar con un aparato en la sombra, piensa que sus decisiones serán acatadas sin rechistar. Nada, diría, esto se soluciona llamando a Tomás a La Moncloa, lo pongo firmes y Trini al poder. Pero Tomás le sale respondón y entonces decide ir a por él. El aparato acabará con este díscolo, pensaría. Y, nueva sorpresa, los afiliados tampoco obedecen al jefe. Sospecho que el siguiente paso será hacerle la cama a Tomás y entregar Madrid a Esperanza porque de ganar Tomás las autonómicas el lío en que se habrá metido será de consecuencias tremendas.

Y de paso se ha llevado por delante a Trini. ¿Qué credibilidad puede tener una ministra que ha resultado perdedora, a pesar de contar con el apoyo de todo el Gobierno, el aparato del partido y los medios de comunicación próximos al partido en el gobierno?. Si no ha podido con Tomás y sus amigos, ¿qué se puede esperar de su gestión como ministra?. Su mejor opción es, sin duda, incorporarse como segunda de Tomás y aspirar a una vicepresidencia en el Gobierno de Madrid de resultar ganador el PSM.

Y Mariano, fumándose un puro, ve subir su credibilidad y apoyo social sin mover un pelo de la cabeza. Por si no hay bastante con la crisis, el paro, la huelga general,…, le adicionan unas cuantas meteduras de pata de calado para dejarle el camino bien alisado a Don Mariano. ¡Qué país!. Inicio con esta entrada una serie que bien podría llamarse “estoy en campaña” para dar más oscuridad y confusión si cabe a esta mediocridad general que a muchos nos desespera.

viernes, 1 de octubre de 2010

Pederastia


Esa rosa de pitiminí que es Monseñor Camino, tras declarar que la pederastia es un delito, seguidamente ha justificado su existencia diciendo que todos somos pecadores y que los casos dentro de la Iglesia se pueden contar con los dedos de las dos manos.

Esta delicada flor, como otros muchos de sus colegas, se planta delante de una cámara de televisión y habla como si lo hiciese desde un púlpito, sin considerar que quizá el público no esté previamente entregado y que pueda tener cierta capacidad de análisis. Hablan como si se dirigieran a su rebaño y los que no nos sentimos ovejas – que afortunadamente ya somos inmensa mayoría -, no dejamos de sorprendernos de las lindezas, tonterías y simplificaciones que salen de ese predicar.

A esa brillante porcelana hay que decirle que evidentemente la pederastia es un delito. ¡Faltaría más!. Y no porque lo diga Monseñor sino porque así lo establece el Código Penal, que es el que determina los comportamientos merecedores de castigo penal. Y lo demás, sobra. Sobre la generalización del pecado, será quien así lo sienta. Yo no me siento pecador, como no me siento ni alemán, ni astronauta. El que se sienta pecador, allá con su conciencia.

Lo de los dedos de las dos manos tiene más enjundia. El mensaje general pretende decir que entre miles y miles de curas dispersados por todo el mundo, que unos pocos (muchos más de los que dice el señor Camino) hayan delinquido no tiene demasiada importancia. ¿Es que acaso no hay pederastas en otros colectivos y ello no pone en entredicho a los mismos? ¿Es que la Iglesia merece otro tratamiento, más exigente, que el resto de colectivos? ¿Es que no hay pederastas entre los camioneros, los comerciales o los inspectores de Hacienda?.

Hay, al menos una triple diferencia, bella flor del jardín:

1.- No es lo mismo desde el punto de vista moral abusar o violar a un niño y seguidamente dar misa o predicar hablando de los buenos valores, que subirse a un camión, vender lavadoras o citar a contribuyentes.

2.- Las asociaciones de camioneros, de vendedores de lavadoras o de inspectores de Hacienda no tienen ninguna misión altruista, basada en virtudes teologales y dogmas de fe.

3.- Sospecho que ninguna de esas asociaciones ocultaría o protegería interesadamente a socios pederastas como ha hecho la Iglesia, que de una manera vergonzosa ha puesto toda la maquinaria al servicio de ese fin: proteger, ocultar y finalmente, si no había otro remedio, justificar a sus delincuentes.

Así que delicado Monseñor cuando tenga que hablar en público, haga el favor de mirar primero hacia su audiencia. Si está predicando ante sus fieles diga lo que quiera porque posiblemente todo será bien recibido por mentes dóciles, cerebros huecos por falta de crítica y cabezas escasamente dispuestas a pensar. Pero cuando hable para otros colectivos, haga el favor de cambiar el mensaje, por su bien y por respeto a los demás. Por su bien, porque elevará su consideración y por los demás porque resulta de muy mal gusto creerse tan inteligente como para tener la capacidad de confundir a todos con argumentos tan simplones. Sospecho que Vd. es muy listo pero no se pase.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La cabañita


No pretendo ser un nuevo pesado que escriba las virtudes de Labordeta. Mucho se ha escrito ya sobre este buen hombre y quizá tanta proliferación debería ser mesurada por el escaso seguimiento que tuvo en vida, salvo en determinados círculos. Con toda seguridad de no haber sido diputado y autor de algunos originales y divertidos episodios en la aburrida Cámara Alta, no hubiera pasado de paisano aragonés, bastante conocido y odiado en su tierra, y un perfecto desconocido para el resto de la concurrencia.

Sí quiero dejar constancia de la profunda admiración y buena imagen que tenía fuera de Aragón. Esta semana la he pasado en Jaén y, sin exagerar, casi el cien por cien de las personas con las que he hablado y han sabido que venía de Zaragoza me han recordado, con admiración, la figura de este maño. Me decía un señor, ya jubilado, con aspecto y formas de derechas, que “con independencia de las ideas, ojalá en Andalucía hubiese algún político parecido a Labordeta”.

¡Qué apellido tan aragonés, del Pirineo!. Una borda es una cabaña en el monte para resguardar el ganado de las inclemencias. Y el diminutivo –eta es genuinamente pirenaico. La cabañita, la bordeta.

Conocí a este tipo en las fiestas de un pequeño pueblo turolense donde todos los mediados de agosto, coincidiendo con la fiesta mayor, daba un recital junto a Joaquín Carbonell y La Bullonera. En uno de esos veranos, hace ya más de veinte, empezó el recital diciendo que estuviéramos todos atentos porque ya era mayor y le costaba mucho llegar a un lugar tan lejano y por tan malas carreteras; era su último recital allí. Nunca más le vi cantar en directo. Ahí me quedó su recuerdo de poeta cantando en la plaza de Jorcas hace muchos, muchos años. Incluso tuve ocasión de cruzar cuatro palabras con él, por la noche, en el antiguo horno del pueblo que hacía las veces de peña y de bar.

Hoy se ha adoptado el acuerdo de cambiar el nombre y llamar al pulmón de Zaragoza el Parque Grande de José Antonio Labordeta. Todos los grupos municipales, menos el PP, han decidido, de esta forma, rebautizar el ya pasado Parque Primo de Rivera. A veces, no cuesta nada cambiar los nombres, como en ocasiones no es mérito ser presentable.

Los argumentos del PP para oponerse a este cambio poco costoso son básicamente que no se ha pedido previamente opinión sobre este debate y que se utiliza su muerte para sacar rédito electoral. No se atreven a decir abiertamente que una parte importante de su electorado y de ellos mismos todavía añoran tiempos pasados en los que España era el coto privado de casposos, retrógrados, incultos, curas y fachas. De la misma manera que se oponen a la retirada de símbolos franquistas o a la apertura de fosas con el argumento de que no hay que remover la historia. ¡Cuánto les cuesta romper con los planteamientos fascistas!. Y así, tenemos un partido en la oposición y con clarísimas oportunidades de ser partido gobernante que todavía mira nostálgicamente, de forma cobarde y sin decirlo abiertamente, las figuras de sujetos como Primo de Rivera o Franco. Espero, por el bien de este país y por superar el miedo que producen, que se pudran en la oposición y eso les obligue a crear un partido abierta y claramente fascista para que todos conozcamos las reglas del juego. A los muchos políticos y votantes del PP que serán liberales y demócratas no sé como no les da vergüenza compartir proyecto político con esta gente que todavía se opone, con argumentos increibles, entre infantiles y miserables, a que una zona emblemática de esta ciudad deje de llamarse Primo de Rivera y se pase a llamar Labordeta. ¡Cuánto les cuesta cambiar golpistas por demócratas!. ¡Cuánto impresentable!.

Sospecho que por cuestiones higiénicas, popularmente el Parque Grande siempre ha sido llamado así y nunca Primo de Rivera. Yo, a partir de hoy, pienso llamar al Parque por su nombre: Labordeta. Para dar en el morro a estos aspirantes a gobernantes en un régimen democrático en el que no creen y, de paso, recordaré ese verano maravilloso en el que, entre otras cuestiones más importantes, trabajé en el bar de la piscina de mi pueblo y ligué un montón. Tenía entonces poco más de 20 años.